Ojalá una ducha de agua super caliente... Ojalá ya desnuda bajo ella... Ojalá tanta agua que fuese capaz de arrastrar de mi piel el lunes, el martes, el miércoles y el viernes... El jueves no, que me gusta. Que es como un día en el que me siento valiente porque ya no me queda casi nada. Pero de lo malo, se lo llevase todo... Y luego entrase él. En-tra-se, porque en las duchas de verdad con aguas super calientes son en bañeras de las de toda la vida. Y en esas, se entra. Sin cortinas y con un espejo enorme delante. Para cuando ese torrente de agua caliente le diga que ya puede entrar y abrazarme por detrás, yo pueda verle sin mirarle. Y sin girarme. Y él me envuelva por la cintura. Y de todo el vapor que formemos se nos empañe la mirada. Y nos veamos la respiración. Y ésta nos guíe los labios. Y nos demos el beso más caliente de todos los tiempos. Porque personalmente, no hay beso que me guste más que el de nosotros tres. Sus labios, los míos y todo ese agua caliente. Porque ya desde nuestra primera vez descubrimos que no hay mejor conductor de nuestra electricidad... Y yo... ya sin ellos sólo miedos... ya sin ellos sólo ojalás... PD: Estoy en Zaragoza por Navidad. Si no actualizo como siempre, si no contesto como siempre... sólo es buena señal :) Besitos a todos, gracias por pasaros a verme, mua! PD 2: si me echáseis de menos, todos a mi Twitter.
Y de entre muchas personas a las que tengo que hacer visita obligada, una es ELLA <3
Que cuando me fuí a Italia, ahí estaba ella.
Que cuando me fuí a Madrid, ahí que se fué ella.
Que cada vez que vengo, siempre está.
Y ya que no actualiza, le robo la foto y lo hago yo.
PD: Cumplió años hace unos días. Y ahí sigue, guapa y sin pintar. Para matarla...Ahora, le tenemos entre la otra pava y yo un regalo... que se va a caer para atrás... LITERAL. (Si queréis saber quiénes son mis pavas, AQUÍ)
Esta es la blusita plisada. Sobre una camiseta de mangas super largas. Ésta, sobre un vestido-combinación. Y éste, a su vez, sobre unos leggins de dos tejidos. Un montón de capas, que hace frío... Y todo bajo mi abrigo de indigente. Cerrado, esta vez, con mi cinturón de caballero. Y el mítico bolso-jarapa. Y el sombrero burdeos. Qué os dije de la blusita. Es la más mona del mundo entero, o no?^^ *Los zapatos, de Aldo. Del año pasado. Son lo más, verdad? Lo más alto, vaya. Tanto que ni me los pongo... **El vídeo, para entrar un poquito en calor. Que es lunes. Y que qué besos :)
Gracias por pasaros a verme, besitos a todos, muaa!!
Se terminó. Y la verdad, no recuerdo el momento... pero porque es como si nada hubiera cambiado, y eso es fatal. Si dijera que lo veía venir, mentiría. Pero si dijera que no me lo esperaba, mentiría aún más. Lo nuestro era precioso. Pero de esa belleza tan etérea que no se puede tocar. Como para quererlo retener... Hubo un día en el que me quiso hacer de todo, y entre ese todo y nada terminamos casándonos en secreto. Así, como marido y mujer nos fué super normal acostarnos al amanecer. Con las luces apagadas y las ventanas abiertas. Mirándonos con esas pupilas tan inmensas que te hacen temblar en la oscuridad. Respirándonos el uno al otro. Jugando a que no hacíamos nada mientras nuestros cuerpos no paraban y nuestros ojos se lo comían todo. Meciéndonos. Mordiéndonos. Agarrándonos. Arañándonos. Sin ninguna maldad. Como dos imanes de mil mimos y un millón de besos. Por la cara, por la boca, por el ombligo, por la espalda, por las piernas, por el cuello... No había criterio, ni falta que hacía. Jugábamos sin reglas, porque esas están para romperlas, y nosotros éramos los mejores. Íbamos a tientas, tocándonos todo, oliéndonos todo, aprendiéndonos de memoria... Como dos invidentes con memoria visual. Por dónde iba? A si... ayer me hizo la comida. La verdad, me gusta más cuando me hace las tostadas. Dos. Siempre dos. Y un zumo. Y un café. Y tantos besos... Y sin preguntar. Me pegaría toda la vida comiéndome su aire. Dejándome querer para no pensar...